Impacto ambiental de la tecnología.
Desde los tiempo prehistóricos las personas han obtenido recursos para cazar, protegerse, etc., de la naturalez. La naturaleza es capaz de renovar muchos recursos naturales si se consumen a un ritmo adecuado, pero otros recursos no pueden renovarse. Por ejemplo, el petróleo y el carbón tardan en formarse millones de años. Sin embargo, desde la época de la Revolución Industrial, las personas hemos consumido la mayor parte de las reservas mundiales de estos combustibles fósiles.
Durante mucho tiempo las necesidades industriales y tecnológicas se han satisfecho sin prestar atención a los posibles daños causados al medio ambiente. Ahora parece que al menos se conocen estos daños, sólo falta poner los medios a nuestro alcance para evitarlos.
Problemas medioambientales provocados por las actividades tecnológicas.
Las actividades humanas, desde la obtención de una materia, hasta el deseco de los residuos generados tras la obtención de un producto tecnológico, pueden tener consecuencias nefastas para la conservación del medioambiente. Algunos ejemplos son la desertización, el impacto medioambiental de las obras tecnológicas, la contaminación producida en la obtención y tratamiento de muchas materias primas o de fuentes de energía y los residios generados en muchas actividades industriales.
La tecnología al servicio del medioambiente.
La ciencia y la tecnología pueden servir para ayudar a la conservación del medioambiente. Algunos ejemplos son la predicción de incendios forestales, el reciclaje de determinados materiales o la utilización de fuentes de energía alternativas.
La predicción y la extinción de incendios forestales se lleva a cabo mediante satélites artificiales. Los modernos métodos de detección permiten advertir la presencia de incendios poco tiempo después de producirse.
El reciclaje de determinados productos, como el vidrio, el papel, etc., puede evitar la sobreexplotación de algunas materias primas (madera, etc..)
Las fuentes de energía renovables, como la energía solar, la eólica o la geotérmica no se agotan y, en general, contaminan menos que las fuentes no renovables, como el carbón o el petróleo.
Es decir la tecnología en general, en la que esta incluida las tecnologías de la informática, las comunicaciones, y la industria en general, no han escatimado esfuerzo para poder desarrollarse rápidamente, pero en la mayoría de los casos, a costa del deterioro del medioambiente en los que estamos incluidos nosotros como seres humanos.
lunes, 29 de marzo de 2010
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